viernes 20 de noviembre de 2009

El hombre tropieza dos veces con la misma piedra. Jaime, tres.

Hoy escribe la entrada Jesús Aguiló:



Voy a hablaros de mi hermano Jaime y su relación con las bicicletas.

En mi casa tuvimos la clásica época infantil en la que nos pedíamos a los Reyes Magos una bicicleta de regalo. Mi hermano Manuel tenía la gris y morada; Javi, la azul, y yo la amarilla. Pero a Jaime nunca se le ocurrió pedir semejante regalo ya que decidió que lo más cómodo, fácil y sencillo era razonar de este modo: "si no tengo bicicleta me adueñaré de la de mis hermanos hasta el punto de que tengan que pedirme permiso a mi para usar sus bicis".

Ésto es sólo el comienzo de la trágica historia:

Primero se adueñó de la de mi hermano Manuel, eso no fue tarea difícil puesto que Manu al estar en el otro extremo del mundo no podía reclamársela ni quejarse del uso que Jaime realizaba.
Un viernes vuestro querido blogger se fue a la plaza de los patos en bici, dejándola ahí encadenada a una farola. Sin embargo, tras irse a tomar unas cervecitas con sus amigotes, volvió a casa en el coche de uno de ellos.

Dos días después mi padre al ver que la bici no estaba en el trastero le pregunto: "Jaime, ¿dónde esta la bici de Manu?". A lo que él, con la total indiferencia y despreocupación que le caracterizan, contesto: "No está aquí Papá, me la dejé en el centro".

Lógicamente después de tres días aparcada en la plaza la bici no estaba. Javi y yo nos reímos de él durante tres o cuatro días. Jaime reaccionó con todo el mal humor del mundo, teniendo como base de sus argumentos: "Yo no voy por ahí robando bicicletas".

Querido hermano, tu tal vez no, pero los yonkis del centro sí. Piénsalo.

Esta es la historia de la bici de Manu. Nosotros pensábamos que al menos había servido para que Jaime aprendiera, pero no fue así.

La segunda bici que se convirtió en suya fue la de Javi. Esta bicicleta duró algún tiempo pero no sin darnos ningún susto; ya que un día al salir del campo del Levante se la encontró sin una rueda.

Seguro que recordáis la foto.

Posteriormente se olvidó la bici en el pabellón de Alboraia la cifra de 5 días con sus noches. Aunque parezca mentira, la bici sobrevivió. Pero con estos antecedentes no podia pasar otra cosa que se la robaran.

Ocurrió en la puerta del colegio Maristas, mientras él entrenaba. Es bastante lógico, porque si A es a B, zona de pijos y ricos es a zona de chungos que atracan y roban a este tipo de personas. Hablando de Maristas: en ese mismo colegio le quitó el coche la grúa dos días seguidos. Que sería mala suerte de no ser porque los dos días lo aparcó en el mismo sitio.

También se enfadaba cuando Javi y yo nos reiamos de él por eso. Con toda razón.

Por último parecía que le tocaba adueñarse de mi bici, pero esto nunca ocurrió. Debió pensar que era demasiado fácil dado que soy su hermano pequeño. Pero creo que nunca lo hizo debido a que mi bici es de chica; y una persona con su reputación, estudios y trabajo de publicista no puede permitirse ciertos lujos como este (que pensarían de él).

Entonces se propuso nuevos retos "me adueñaré de la bici de mi padre". Yo me di cuenta que lo había conseguido, cuando mi padre quería irse un rato el sábado a hacer carretera y le pedía permiso a Jaime para utilizarla. En ese momento lo supe: antes o después esa bici desaparecería y así ha sido.

Fue hace dos días en la puerta de ESIC. A la salida de clase. Bueno, espera, que fuera clase es complicado. ¿Qué hacía entonces en Esic? En fin. Eso nunca lo sabremos.

Pero lo que es evidente es que la bici ya no está.

Hoy escribo este post para pedir apoyo a todas las personas que puedan evitar que este hombre, Jaime Aguiló, se adueñe de mi bici amarilla de chica y la pierda, se la roben o se la deje olvidada en algún lugar de la ciudad.

Os pido soluciones: ¿Creéis que debería comprarse una bici propia? A lo mejor así valora lo que supone la pérdida. ¿Debería comprase un bono de metro para desplazarse por la ciudad? ¿Utilizar el taxi, tal vez? ¿Que vaya andando a los sitios?

No lo sé, la verdad. Creo que no tiene remedio.

Por lo menos, aunque en el tema bicis no mejore, lo está haciendo en otros aspectos. El otro día le hablé mientras él estaba mirando la pantalla del portátil y... ¡LEVANTÓ LA CABEZA! No me lo pude creer. Sin duda, todo un rayo de esperanza.


Sin más, me despido.
Siempre vuestro,
Jesús Aguiló.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El listo de turno

POR FAVOR: MODO IRÓNICO ON

De todos es sabido que la ciencia ficción es un género que se caracteriza fundamentalmente por lo siguiente: con el paso de los años deja en evidencia a su autor. Ha pasado y seguirá pasando.

¿Os acordáis de 1984? George Orwell escribió la novela en 1948 planteando que en 1984 el mundo sería como un gran Gran Hermano, valga la redundancia. Todo vigilancia, control del gobierno a los ciudadanos y represión.

Que no me parece mal excepto por el rollito "quiero daros una advertencia: fijáos qué mal van a ir las cosas". Mejor no digo lo que opino de la gente que hace películas para dar la brasa con la ética porque quiero terminar el post hoy.

El bueno de Orwell aceptó las normas de la ciencia ficción y eso le honra. Escribió su novela, moló a mucha gente, dio tema de conversación y hasta ganó unos duros. Pero cuando llegó 1984 (de verdad) su fama se vino abajo ante la evidencia del fracaso de sus predicciones. Y se lo tiene merecido. Hoy Orwell está peor que olvidado: está maltratado por el recuerdo.

Y es que así es la ciencia ficción: pan para hoy y desprecio para mañana. Si no quieres, no juegues.

Lo mismo le ha pasado a Kubrick, que de ser un semidios hasta diciembre del año 2000, el día 1 de enero de 2001 todos se reían de él porque el hombre no había llegado a Júpiter como predijo en su película. ¡Ja!

Vivo contando los días que quedan para que llegue 2015, año al que Marty McFly y Jennifer Parker viajaron desde 1985 en Regreso al Futuro. ¿Por qué? Porque ardo en deseos de destrozar la reputación de Robert Zemeckis (sí, me da igual que también dirigiera Forrest Gump).

¿Habrá en 2015 patines voladores? ¿Chaquetas que te secan? ¿Gafas opacas que dejan ver? ¿Pizzas minúsculas que crecen en el horno?

Pues más le vale a Robert Zemeckis si no quiere que la humanidad entera se ría de su ingenuidad.

Otros que están temblando ahora mismo son Philip K. Dick y Riddley Scott porque se acerca 2019 y nada de lo que dijeron en Blade Runner parece que vaya a suceder.

De verdad, no pongáis esa cara. Es el precio de hacer ciencia ficción; es algo intrínseco, insalvable e inevitable. Aunque algún listillo lo intente evitar:

Aldous Huxley escribió Un Mundo Feliz situando su apocalipsis social en 2540. Claro, como para entonces ya estaría muerto...
Idéntica fue la estraregia de Franklin J. Schaffner con El Planeta de los Simios, que transcurre en 3978.

Pero lo último de lo último del escaqueo lo encontré la semana pasada y lo podemos ver en nuestras calles:

¿Ciencia ficción con sólo 3 años de margen entre los hechos narrados y el tiempo actual? ¿Esto qué mierda es? Es como si dices una tontería y cuando la gente te mira mal argumentas que no, que ya lo sabías, que lo estabas diciendo de coña.

Convertir el fracaso de las predicciones en algo tan evidente que evite el desprestigio posterior. Esto no es sino una profunda muestra de desprecio hacia la ciencia ficción y sus condiciones. ¡Digamos no! ¡No nos gustan los listillos!

No diré que deseo el fracaso comercial de la película porque desear el mal ajeno es algo feo, pero una muerte violenta sí que la firmo.
¡A la hoguera con ellos!

viernes 13 de noviembre de 2009

Un peu d'air sur terre

He aquí que os presento mi aportación. Mi interpretación de una campaña que me encanta.

Aquellos que tengáis una resolución de 1280X800 podéis usar la imagen de fondo de escritorio. De nada.

Aprovechen el fin de semana, que hará sol.